En una sesión cargada de tensión política, el Senado de la Nación rechazó los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, propuestos por el Ejecutivo para integrar la Corte Suprema. Con 51 votos negativos y 20 positivos, la postulación de García-Mansilla fue desestimada con holgura. En tanto, Lijo obtuvo 43 rechazos, 27 apoyos y una abstención, sin alcanzar los dos tercios necesarios.
Este revés institucional abre un escenario incierto, especialmente en el caso de García-Mansilla, quien juró “en comisión” por decreto presidencial durante el receso legislativo, generando cuestionamientos incluso de sectores que antes lo respaldaban. Ahora se debate su continuidad en la Corte.
El Frente de Todos, con el liderazgo de José Mayans, fue clave para alcanzar el quorum, con 32 de sus 34 senadores presentes. Se sumaron legisladores del PRO, la UCR y espacios provinciales. La oposición coincidió en denunciar la designación por decreto como inconstitucional, algo que el propio García-Mansilla había rechazado públicamente durante su audiencia de agosto de 2024.
Además, senadores como Guadalupe Tagliaferri cuestionaron duramente que los dos postulados fueran varones, destacando la falta de perspectiva de género en la conformación de la Corte. “En 2025, una Corte sin mujeres es inadmisible”, afirmó.
Otros legisladores, como Fernando Salino, propusieron ampliar el número de miembros del tribunal como salida institucional. Mientras tanto, figuras como Juan Carlos Romero defendieron los procesos llevados adelante, asegurando que no se cuestionó la idoneidad de los candidatos.
El rechazo también se dio en medio de un ambiente tenso con el Ejecutivo, con críticas al manejo institucional de la designación. “El señor García-Mansilla está usurpando el cargo”, sentenció Mayans. “No puede nombrarse jueces por decreto”.
Durante la sesión también se aceptó la renuncia de la secretaria administrativa del Senado, María Laura Izzo, aunque la elección de su reemplazo quedó postergada.
