El Xeneize perdió 1-0 en el partido de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana. La ausencia de Leandro Paredes se hizo sentir en el funcionamiento del equipo, que no logró aprovechar la expulsión de un jugador brasileño y deberá buscar la clasificación en el Maracaná.
Boca Juniors sufrió una derrota por 1-0 frente a Vasco da Gama en La Bombonera y quedó obligado a buscar la remontada en Brasil para mantener sus aspiraciones de llegar a la final de la Copa Sudamericana. En el encuentro de ida de las semifinales, el conjunto carioca mostró orden, buen manejo de pelota y eficacia para llevarse una ventaja que puede resultar determinante de cara a la revancha.
El único gol del partido llegó durante el primer tiempo, cuando el equipo brasileño aprovechó una jugada colectiva para abrir el marcador. En el complemento, Vasco perdió a Andrés Gómez por doble amonestación, una situación que le permitió a Boca adelantar sus líneas y asumir el protagonismo. Sin embargo, pese a la presión y las oportunidades generadas, el equipo argentino no consiguió convertir.
La revancha se disputará dentro de una semana en el estadio Maracaná, en Río de Janeiro, donde Boca necesitará revertir el resultado para continuar en carrera.
Boca no logró imponer su localía
Con La Bombonera colmada, el encuentro tuvo desde el comienzo un clima intenso, propio de una instancia decisiva de un torneo internacional. Más de 50.000 hinchas de Boca acompañaron al equipo, mientras que también hubo presencia de simpatizantes brasileños.
El Xeneize salió a buscar el partido desde los primeros minutos, presionó alto e intentó instalarse en campo rival. Sin embargo, Vasco da Gama respondió con personalidad y consiguió equilibrar el desarrollo a partir de la posesión y las salidas rápidas.
La ausencia de Leandro Paredes, quien se perdió el encuentro por una lesión muscular, fue uno de los factores que condicionaron el rendimiento local. Boca tuvo dificultades para conectar a sus mediocampistas con los delanteros y le faltó precisión para encontrar espacios entre las líneas defensivas del rival.
El entrenador apostó por Williams Alarcón, Santiago Ascacibar y Milton Delgado en la mitad de la cancha, con Carlos Palacios como enlace y Enner Valencia junto a Leonel Flores en el ataque. No obstante, el equipo no logró sostener el impulso inicial y terminó dependiendo demasiado de las acciones individuales.
Vasco encontró el gol y manejó los tiempos
El conjunto brasileño se mostró organizado y aprovechó los espacios que dejó Boca cuando intentó avanzar. Con los laterales proyectados y Alan Lescano como una de las referencias para manejar la pelota, Vasco consiguió progresar por las bandas y generar peligro.
A los 25 minutos del primer tiempo llegó la diferencia. Después de una buena combinación colectiva por la izquierda, el equipo carioca encontró la oportunidad para marcar el 1-0 y trasladar la presión al conjunto argentino.
A partir de ese momento, Boca intentó reaccionar con más empuje que claridad. Leonel Flores fue uno de los futbolistas más desequilibrantes gracias a su velocidad, aunque el equipo tuvo dificultades para acompañar sus avances con asociaciones y llegadas coordinadas.
Valencia tuvo poca participación durante la primera etapa y el funcionamiento ofensivo no encontró continuidad. La falta de precisión en los últimos metros impidió que el local generara suficientes situaciones claras para alcanzar el empate antes del descanso.
La expulsión cambió el partido, pero Boca no pudo aprovecharla
En el segundo tiempo, Vasco continuó mostrando solidez y buscó aprovechar los espacios para ampliar la diferencia. Boca, por su parte, intentó acelerar sus ataques y encontró algunas oportunidades para llegar al arco defendido por Léo Jardim.
La situación cambió a los 63 minutos, cuando Andrés Gómez fue expulsado por doble amonestación. La decisión arbitral, cuestionada durante el encuentro, dejó al equipo brasileño con diez jugadores y modificó el desarrollo del partido.
Vasco retrocedió sus líneas para proteger la ventaja, mientras que Boca adelantó a sus futbolistas y acumuló presencia ofensiva. El conjunto argentino buscó el empate con centros al área y una mayor cantidad de jugadores cerca del arco rival, pero no consiguió transformar ese dominio territorial en goles.
Entre las oportunidades más claras, Ascacibar estrelló un remate en el travesaño. También hubo ocasiones para Villa, Blanco y Merentiel, aunque la falta de precisión y las intervenciones de Jardim sostuvieron la ventaja visitante.
La revancha en el Maracaná será decisiva
Boca terminó el encuentro con una fuerte presión ofensiva, pero sin encontrar el camino para evitar la derrota. La cantidad de centros y los intentos individuales no alcanzaron para superar a una defensa brasileña que se replegó y resistió durante los minutos finales.
El resultado deja al equipo argentino ante un desafío exigente: deberá ganar en Río de Janeiro para revertir la serie y mantener sus posibilidades de avanzar a la final. Además, necesitará mejorar la elaboración de juego y aprovechar con mayor eficacia las ocasiones que consiga generar.
Vasco da Gama, en cambio, viajará al partido de vuelta con la ventaja mínima y la posibilidad de definir la clasificación ante su público. La serie continúa abierta, pero Boca ya no tiene margen para otro tropiezo si pretende seguir en la competencia.



