El expresidente Jair Bolsonaro quedó este martes a un paso de ser condenado en Brasil por haber impulsado un plan golpista contra el sistema democrático tras perder las elecciones frente a Luiz Inácio Lula da Silva. En un juicio histórico, dos jueces de la Corte Suprema ya lo declararon culpable y bastaría un tercer voto para alcanzar la mayoría simple que habilite la sentencia.
“Brasil estuvo al borde de una dictadura”
El magistrado Alexandre de Moraes, relator de la causa y uno de los principales blancos del bolsonarismo, fue contundente: acusó al exmandatario de liderar una organización criminal destinada a desconocer los resultados electorales y consumar un golpe de Estado. “Brasil casi volvió a una dictadura”, sentenció en una exposición de más de cinco horas, donde repasó pruebas que incluyen mensajes en redes sociales, testimonios de exfuncionarios, documentos incautados e incluso un plan para asesinar a Lula, su vice Geraldo Alckmin y al propio juez.
Flávio Dino, otro integrante del Supremo, acompañó la acusación y señaló que Bolsonaro fue la “figura dominante” de la conspiración, aunque pidió penas menores para los coacusados, entre ellos exministros y militares, por considerar que su participación fue secundaria.
El desenlace, a la espera de un voto
El tribunal debe reunir al menos tres de los cinco votos de la Primera Sala para dictar condena. Si eso ocurre, en los próximos días se definirán las penas, que podrían alcanzar hasta 43 años de prisión. Bolsonaro, en arresto domiciliario, no asistió a la audiencia alegando problemas de salud, al igual que los otros siete acusados.
Los delitos que se le imputan son graves: intento de abolición del Estado democrático de derecho, golpe de Estado, asociación criminal armada, daños agravados y destrucción de patrimonio público. Para la Fiscalía, Bolsonaro utilizó el Palacio del Planalto como centro de operaciones del plan golpista, que tuvo su punto máximo en los ataques del 8 de enero de 2023 en Brasilia.
Resistencia bolsonarista y apoyo de Trump
Lejos de replegarse, el bolsonarismo ya comenzó a tejer una estrategia política para blindar a su líder. Legisladores aliados impulsan un proyecto de amnistía que, según el gobernador de San Pablo y posible candidato presidencial en 2026, Tarcísio de Freitas, “cuenta con votos de sobra” en el Congreso.
Al mismo tiempo, Bolsonaro recibió un fuerte espaldarazo internacional: Donald Trump salió en su defensa y calificó el proceso judicial como una “caza de brujas”. El mandatario estadounidense incluso anunció sanciones económicas contra Brasil y advirtió que podrían llegar nuevas medidas contra jueces y funcionarios involucrados en la causa.
Un juicio con impacto regional
La definición de la Corte Suprema marcará un hito para la democracia brasileña y podría reconfigurar el mapa político rumbo a 2026. Si se concreta la condena, Bolsonaro quedará inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos, lo que abriría una disputa en la derecha por el liderazgo que hasta ahora mantenía intacto.
